El uso del lenguaje: la pragmática

El lenguaje es un proceso muy complejo que se divide en diferentes componentes: la forma (gramática), el contenido (semántica), la fonética y el uso (pragmática). En este post nos centraremos en la pragmática, un área esencial para la comunicación y la relación con los demás.

La pragmática se refiere a las reglas que marcan la utilización del lenguaje en el contexto social. Gracias a ella podemos comunicarnos de una forma u otra en función de cada situación. Además, esta capacidad nos permite entender las intenciones de los demás cuando hablan o se expresan a través de sus gestos o emociones. Por tanto, la pragmática hace alusión al uso, a la función y a la intención de comunicar, analizando cómo el contexto influye en la interpretación del significado. Algunos de los ejemplos más claros del uso pragmático del lenguaje son: saludar, pedir información, realizar una petición, expresar una queja o demandar atención.

Otro aspecto muy importante del componente pragmático es garantizar la coherencia y la organización de la conversación a partir de cuestiones como el respeto de los turnos de un diálogo, el inicio, mantenimiento y finalización de un tema o la aportación de contribuciones importantes al mismo. Cuando hablamos podemos expresarnos de forma literal, describiendo exactamente lo que queremos decir, o de forma no literal a través de frases hechas, ironías o bromas. Es éstas últimas, la pragmática es un componente clave para entender y compartir significados.

El desarrollo pragmático se inicia a partir de los 6 meses con los primeros gestos que el bebé utiliza para comunicarse con el adulto. A partir de los 9 meses, el niño empieza a desarrollar la intencionalidad comunicativa; muestra objetos a los adultos o demanda atención a través de movimientos y gestos. A los 2 años, cuentan con las habilidades lingüísticas suficientes para iniciar conversaciones e identificar cuáles son las mejores condiciones para interactuar. En paralelo, su desarrollo cognitivo les permite valorar las emociones, los deseos y las intenciones de los demás.

Adquirir la capacidad pragmática es esencial para que los niños desarrollen habilidades comunicativas que les permitan relacionarse con los demás de forma adecuada, mejorando además su capacidad para entender y expresar emociones.

En Smile and Learn hemos diseñado cuentos interactivos (como por ejemplo La decisión de Marina o El Hormiguero), juegos de palabras (como Forma palabras) y de emociones (como Super emociones o Faces), que ayudarán a los más pequeños a reforzar el componente pragmático del lenguaje.

Almudena González

Equipo de Educación

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